El mercado alemán se está volviendo loco por los vinos prémium y ecológicos, mientras que el vino español se cuela en la segunda posición en volumen de importaciones. Aunque el consumo de vino está en declive, la calidad y la sostenibilidad están ganando terreno. España, con su oferta de vino tinto, se enfrenta al desafío de adaptarse a las preferencias alemanas por el vino blanco. ¿Quién diría que el vino podría ser tan complicado y, a la vez, tan divertido?
