Después de tres años de investigación, las bodegas de Rioja están armadas con modelos predictivos que optimizan la producción de vino. Este proyecto no solo mejora la calidad, sino que también asegura que las bodegas estén listas para la vendimia. Con datos climáticos y espectrales, se han creado mapas de calor que hacen que la gestión del viñedo sea pan comido. ¡Adiós a los métodos tradicionales y hola a la tecnología! Si pensabas que el vino solo se hacía con amor y uvas, piénsalo de nuevo.