
El vino en España se está convirtiendo en el favorito de los abuelos, mientras los jóvenes parecen haberlo olvidado. A pesar de que el consumo total se mantiene, la calidad está ganando terreno sobre la cantidad. Las cifras muestran que los menores de 50 años están desapareciendo del mercado vinícola, dejando a los mayores de 65 al mando de las compras. Las tiendas y supermercados están en una encrucijada: ¿cómo atraer a la nueva generación sin perder a sus clientes leales? La respuesta podría estar en la innovación y la comunicación alineada con los valores actuales.