
El consumo de vino en España está cambiando y no para bien, especialmente entre los jóvenes. Mientras los mayores de 65 años se hacen con el mercado, los menores de 50 se alejan del vino como si fuera un exnovio incómodo. La calidad está ganando terreno, pero la cantidad se desploma, lo que deja a los supermercados rascándose la cabeza. Con un 90% de la caída de consumo en los jóvenes, el sector se enfrenta a un dilema: ¿cómo atraer a las nuevas generaciones? Si quieres saber cómo el vino se convierte en un lujo para unos y un recuerdo para otros, sigue leyendo.